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Las importaciones de maíz generan divisiones en los gremios agrícolas

29 June 2018
Author :   La Republica

Aunque ya no resulta novedoso escuchar a gremios del agro manifestarse en contra de las importaciones, por los impactos sobre los precios y la producción local, las condiciones del mercado siguen siendo tal vez el punto más sensible para los productores.

Son varios los sectores que han expresado su rechazo a las importaciones, pero tal vez ninguno con la vehemencia con la que lo ha hecho hasta ahora la Federación Nacional de Cultivadores de Cereales y Leguminosas (Fenalce), que decidió retirarse de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC).

Este hecho podría representar una fractura interna en esta organización gremial, que tiene más de 147 años de existencia y agrupa a productores, comercializadores y universidades, con diferencias que se vendrían gestando desde el año pasado.

Aunque ya no resulta novedoso escuchar a gremios del agro manifestarse en contra de las importaciones, por los impactos sobre los precios y la producción local, las condiciones del mercado siguen siendo tal vez el punto más sensible para los productores.

Son varios los sectores que han expresado su rechazo a las importaciones, pero tal vez ninguno con la vehemencia con la que lo ha hecho hasta ahora la Federación Nacional de Cultivadores de Cereales y Leguminosas (Fenalce), que decidió retirarse de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC).

Este hecho podría representar una fractura interna en esta organización gremial, que tiene más de 147 años de existencia y agrupa a productores, comercializadores y universidades, con diferencias que se vendrían gestando desde el año pasado.

La razón de los productores de cereales, según una carta de su presidente, Henry Vanegas, tiene que ver con que el gremio no se siente representado por la SAC, que “ya no tiene como fin primordial la defensa del sector agrícola nacional”, a raíz de los cambios estatutarios que hizo el gremio.

“A pesar de la creciente importación de granos básicos, la SAC, como ente consultor de políticas agropecuarias no ha planteado alternativas para el sector agroalimentario, la seguridad y la soberanía alimentaria de los colombianos”, dice el texto, en el que se destaca que “el pequeño productor es clave”.

La crisis que alega el sector maicero corresponde a la entrada masiva de productos, en detrimento de la producción nacional. De acuerdo con las cifras del mismo gremio, en 2017 se produjeron 1,7 millones de toneladas de maíz blanco y amarillo, cifra muy inferior a las importaciones registradas, para ese mismo año, de 4,9 millones de toneladas (contingente y extracontingente).

Adicionalmente, los precios internos del grano han caído 17% en lo que va de 2018, según Fenalce, por cuenta de la decisión del Ministerio de Comercio de permitir la importación de cualquier variedad del producto (cualquier clasificación arancelaria), “sin que mediara negociación alguna ni compromiso de los importadores con la producción nacional, ni compensación a los productores afectados”, según la denuncia hecha por los cerealeros.

Sobre los motivos para retirarse de la SAC, Henry Vanegas indicó que “preferimos remar solos porque hemos evidenciado la situación del maíz que se importa, en lo que no hemos tenido ningún acompañamiento de la SAC”, alegando también ocultamiento de información sobre negociaciones en torno al posible contrabando técnico del grano.

Al ser consultado por LR, el presidente de la SAC, Jorge Bedoya, anticipó que prefiere no referirse a esta discusión y que todas las comunicaciones con Fenalce se mantengan de forma privada. Sin embargo, Fenavi, uno de los sectores más beneficiados con la entrada de maíz, destacó que la industria local no podría suministrar la demanda interna del sector industrial.

Andrés Valencia, presidente de Fenavi, reconoció que “Colombia no produce alimento balanceado, sino que produce maíz de consumo humano, de muy buena calidad, y que vale 30% de lo que se importa de Estados Unidos. Mal haría Fenalce en restringir la entrada, porque no tienen la capacidad de producción, ni al costo que llega el producto”.

Gestión gremial en juego

Otra de las razones para apartarse de la SAC, según Fenalce, tiene que ver con la manera como se conformó la nueva junta directiva, con la que le habrían quitado representatividad a este gremio.

Según Vanegas, “se establecieron criterios para beneficiar a algunos sectores, para que los gremios grandes tuvieran puestos principales. No estuvimos de acuerdo y preferimos quedar en un grupo intermedio. Es un criterio para un club de ricos”, hecho sobre el cual Bedoya también prefirió esperar para dar a conocer una postura.

A pesar de las diferencias entre Fenalce y las medidas tomadas por Bedoya, existen opiniones divididas frente a los mencionados estatutos. Mientras algunos productores de frutas e ingenieros agrónomos han expresado algunas objeciones, en general, al interior de la SAC, parece haber unidad en torno a los nuevos estatutos y la decisión de la organización de no tomar partido en asuntos gremiales, ya que podría llevar a favorecer o perjudicar sectores, que seguramente hacen parte de este gremio.

Esta crisis se da en medio de buenas noticias

Este panorama se da en medio de unas mejoras en el desempeño que ha tenido el sector cerealero, pues entre 2015 y 2017 aumentó su productividad en 17,2% (3,9 toneladas por hectárea) y subió 24,5% en las áreas cultivadas (672.457 hectáreas). Sin embargo, otra de las quejas, como indicó Vanegas, tiene que ver con el uso que recibe el maíz importado, que se supone que tiene como destino exclusivo el suministro de alimento para animales, “aunque al ingresar al mercado nacional, es comercializado para el consumo humano, afectando las calidades mínimas exigidas para que pueda ser consumido por las personas”.

Asociación de Trabajadores de Comfama
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